Aprender cómo vivir en armonía con uno mismo, con el medio ambiente que nos rodea y a conseguir la armonía en nuestro entorno mas inmediato, para equilibrar nuestra salud, hoy día no es tarea fácil, la dinámica de nuestras ciudades, el acelerado ritmo de nuestras vidas, cada día mas alejadas de lo natural, hace que nuestro diario vivir este lleno de rutinas, automatismos inconcientes donde no hay disfrute y florezca el estrés como la causa mas común a todas nuestras dolencias.
Al pasar del tiempo, el hombre viene creando civilizaciones, apartando a un lado el medio ambiente natural, por un medio ambiente artificial. El uso de materiales artificiales, la degradación de los recursos naturales renovables y no renovables, así, como la contaminación de nuestras ciudades, han provocado un desequilibrio en el clima, cambios ambientales en distintas partes del planeta y el calentamiento global que va creciendo cada año. La deforestación, la desaparición de especies animales y vegetales, la contaminación del agua y la erosión de los suelos, producen efectos en la atmósfera, los cuales se pueden tomar como indicadores indiscutibles, de que no podemos seguir haciendo construcciones que degraden nuestro planeta, un planeta súper poblado, donde las crisis económicas, el hambre y la miseria, se intensifican en las zonas mas pobladas.
Como consecuencia de todo lo anterior y por añadidura, las malas relaciones personales, familiares, con los vecinos, la inseguridad, las actitudes violentas como los gritos, por cosas como el más simple error al volante, desde los que se llegan a los puños y la creciente delincuencia con su más fatídico desenlace, la muerte, son las manifestaciones mas típicas de los ambientes violentos…. En fin, así están nuestras modernas sociedades y esto se repite, día a día, como una grabación, en los noticieros, en los titulares de la prensa escrita, en las calles, con los vecinos y en los hogares, ya casi ninguno escapa de esta epidemia: La violencia, los desacuerdos, la incomprensión, los chismes, la intolerancia, la falta de sinceridad hasta con el propio ser y pare de contar, porque la lista es larga, hace que ya ni nuestros hogares sean recitos de paz y armonía.
Nuestro objetivo en el Centro, es poder brindar el conocimiento práctico para la integración del ser en si mismo y con su entorno y así lograr la armonía perfecta entre el cuerpo, la mente y el espíritu para acercarnos a una vida más placentera.
Un cambio en nuestra forma de vida, pero, más que todo, un cambio en nuestras mentes, con pensamientos más concientes y positivos, es la manera de empezar a construir ambientes armónicos para vivir.
Cambiemos nuestros hábitos de pensamiento y entrenemos nuestra integridad honrando nuestra palabra. Nuestra mayor potencia es la conciencia, así que cumplamos con nosotros mismos y empecemos por cumplir lo que nos planteamos como metas, esforcémonos por no caer en discusiones, en no hablar a espaldas de la gente, en ser más sinceros, más honestos, más responsables, por lo que decimos, y hacemos.
Tengamos fe en nosotros mismos, sin fe el temor nos invadirá inevitablemente, y el temor produce violencia y esta a su vez trae destrucción, por eso la fe en que si podemos ser lo que soñamos, en que si podemos transformarnos y en consecuencia modificar en algo nuestro entorno, nos traerá esperanza y alejara de nuestras vidas los escenarios de soledad, violencia y destrucción.
Las Técnicas de Relajación, que tranquilizan nuestra mente, nuestro espíritu y nuestro cuerpo, nos ayudan a centrarnos y a equilibrar nuestras emociones, permiten armonizar nuestras energías para un mejor desempeño, contribuyen en grande a que tengamos una vida más saludable y en consecuencia más feliz.
El cultivar nuestras mentes con lecturas escogidas para nuestro crecimiento, no solo cultural y profesional, sino también para nuestro desarrollo espiritual, nos permiten ampliar nuestro campo de conocimiento e información y en consecuencia contribuyen a enriquecer nuestro espíritu y a despertar nuestra conciencia, haciendo de nosotros seres humanos con pensamientos más reflexivos, mas flexibles, más tolerantes, mas respetuosos, mas empaticos, capaces de lograr un pensamiento mas equilibrado, de tener un manejo mas asertivo de nuestras emociones. En fin cultivar nuestro espíritu, nos hace personas más tolerantes con nosotros mismos, con nuestros semejantes y con todo nuestro entorno, nos permite armonizar nuestros espacios, nuestras vidas.
Técnicas como el Feng Shui que es el arte de sentirnos bien en nuestros espacios a través de la disposición de nuestros objetos para lograr armonía, confort y belleza, hace que quienes aplicamos sus enseñanzas podamos asegurar que los beneficios de este arte son numerosos: Ayuda a dormir mejor, recuperar la energía vital y aumentar tanto las motivaciones personales como las laborales. En definitiva, vivir más sano, vivir mejor.
Más recientemente en la bioarquitectura lo básico es lograr el máximo bienestar del usuario. Los espacios arquitectónicos deben considerarse como extensiones del cuerpo, con funciones de control y regulación parecidos a las funciones biológicas de los organismos vivos, a través de la física aplicada, en los que la meta es lograr un medio ambiente equilibrado y sustentable, ocasionando el mínimo daño al entorno exterior y en base a principios científicos. Demos gracias, porque la tecnología va apuntando a la armonía del ser humano con el planeta quien finalmente nos sustenta, nos sostiene.
Sea que le llamemos Feng Shui, bioarquitectura, ó como le queramos llamar de acuerdo a las nuevas tendencias, lo importante a rescatar ó mejor dicho a destacar de estas técnicas, es su esencia mas pura, porque no se trata de llenar nuestra vida de rituales y creencias que en la mayoría de los casos no van con nuestra cultura y mucho menos con nuestro sistema de creencias, al menos religiosas, ni mucho menos contratar a los mejores arquitectos ó diseñadores de interiores para gastarnos lo que no tenemos en lograr un espacio bello ó armónico, ni en reventarnos hasta conseguir los medios económicos para comprar una propiedad en un espacio diseñado pensando en el equilibrio y la sustentabilidad, de lo que realmente se trata es de que tomemos conciencia de lo que nos gusta y de lo que no, de lo que nos hace sentirnos cómodos y confortables.
Contemplemos nuestros espacios y pensemos un poco si realmente sirven para lo que están creados, es decir, reflexionemos: ¿Mi cuarto, realmente me invita al descanso ó esta abarrotado de corotos que nada tienen que ver con mi relax, desde la caminadora hasta el equipo de sonido ó el PC, por ejemplo? ¿Mi sala, realmente invita al sano compartir familiar, a la integración y a la comunicación, entre los miembros de la casa? ¿Mi casa, añoro llegar a ella porque es mi refugio, mi santuario, ó realmente hago lo que sea para estar fuera de ella, ó quizá he sentido que quiero salir corriendo de esas cuatro paredes?, de eso se trata si queremos armonizar nuestros ambientes, empecemos por contemplarlos y a conciencia adaptémoslo a nuestras necesidades.
Por nuestra parte, hagamos lo nuestro, construyamos desde nuestros pensamientos, desde nuestras emociones, desde nuestras propias acciones, espacios mas armónicos con nosotros mismos, no mas decorativos, pero, si mas armónicos, bellos para nuestro espíritu, llenos de paz, dónde realmente nos sintamos bien, permitámonos , construir verdaderas relaciones de amistad, de amor, de hermandad, pero para ello sembremos en nosotros la necesidad de crecer como seres espirituales, la necesidad de despertar nuestra propia conciencia, es la única forma en verdad de ser esencialmente responsable con nosotros mismos, con los demás , con nuestra tierra y como dicen las culturas mas antiguas, esa de donde muchos venimos, respetemos la tierra que nos provee y nos nutre y devolvámosle un poquito de lo que nos ha dado, cuidando nuestro ambiente y respetando la sana convivencia de todos los seres que vivimos en ella.
La Bondad, la Gentileza, la Cordialidad, la Sensatez, la Transparencia, el Dar, la Sinceridad, la Sencillez SIEMPRE traen Gratas Consecuencias, comencemos a darle armonía a nuestros espacios desde nuestro comportamiento.